Mostrando entradas con la etiqueta Consejo romántico número 168.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Consejo romántico número 168.. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de junio de 2008

Consejo romántico número 168. ¿Eres romántico o rico...?

Cuando dos personas se conocen y comienzan una relación amorosa, ambas tratan de asombrar a la otra persona con sorpresas propias del más prodigioso de los magos. Es majestuosa la creatividad que algunas y algunos son capaces de desarrollar en pro de un detalle romántico e inesperado. Sin embargo, según va pasando el tiempo, esto va disminuyendo y poco a poco ya ni siquiera somos capaces de elegir un regalo para la persona amada. Simplemente, vamos olvidando la creatividad y la imaginación, y vamos dando paso a la practicidad, y acabamos regalando algo que sabemos que necesita, pero que carece de ternura.

Aunque podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que a todas y a todos nos encantan las sorpresas; máxime cuando proceden de la pareja. Y, por supuesto, lo que más valoramos es la intención, el gesto y la dedicación en hacer algo para nuestro deleite, más que su importe económico ni la marca que lo adorna.

Hay quienes creen que los detalles románticos son caros. Estas personas, lógicamente, piensan en joyas, relojes, viajes, o artículos muy costosos. Sin embargo, cualquier persona (que esté verdaderamente enamorada y no “interesada”) valorará mucho más algo creado con las propias manos de su pareja. Simplemente consiste en buscar un detalle con el que le arrancarás una sonrisa.

Por ejemplo, el pasado sábado 22 de marzo, en el consejo romántico número 81, comencé diciendo algo así como que en las tiendas podemos encontrar cualquier regalo para nuestra pareja. No obstante, a estos detalles fabricados en serie les falta el sello personal de quien lo regala. Y continuaba diciendo que unas trufas hechas por ti mismo significan mucho más para tu pareja que la caja de bombones más cara del mundo...

Cuidado... no estoy diciendo que no debamos volver a regalar bombones, ya que estos, además de estar muy ricos, son uno de los símbolos del romanticismo por antonomasia. ¿Y cómo podemos introducirles nuestro toque personal a esos bombones de esa marca que a la pareja tanto le gustan? Muy sencillo. Podemos coger una caja de cartón que tenga la tapa unida al cajón, es decir, que la tapa pivote sobre una bisagra (puede valer la propia caja en la que vienen los bombones, si es de bisagra). Luego, en el interior de la tapa podemos pegar unas cuantas fotos de los dos, a modo de mosaico. De tal manera que cada vez que abramos la caja para coger un bombón, las fotos siempre queden frente a nosotros.

Este detalle puede ser ideal para celebrar cualquier acontecimiento, por ejemplo, un aniversario. Para ello, sólo tienes que podemos poner una nota que diga algo así como: “Feliz aniversario”.

También puede valer como detalle romántico sin más. Después de la cena, cuando toquen los postres, le regalas a tu pareja esta caja de bombones personalizada. Imagínate su cara, porque con algo tan sencillo le envías una serie de mensajes subliminales: has pensado en ella cuando fabricabas la caja, estas orgullosa u orgulloso de vuestra relación y por eso utilizas algunas fotos de momentos especiales, sabes que le gustan los bombones y estos más porque saben a ti...

En fin, hay tantas maneras de hacer feliz a tu pareja... Además, el que compra un diamante no es más romántico, simplemente gana más dinero... ¿que no?

Hasta mañana, y gracias por estar ahí un día más.