Últimamente, he recibido algunos correos electrónicos de algunas lectoras que me piden que vuelva a contar alguna historia romántica de Mayte y Miguel. Y es que desde el pasado miércoles 7 de mayo (consejo romántico número 127) no cuento nada sobre esta encantadora pareja.
¿Sabes qué les pasó a los dos hace sólo unos meses? Hace poco, en febrero, a Miguel le iba muy bien en los negocios, ganaba mucho dinero. Por eso, un día se presentó en casa con una bola del mundo, y después de la cena cogió el globo terráqueo y le pidió a Mayte que eligiera el lugar al que le apetecía ir de vacaciones en marzo, que es cuando a ella le suelen dar una semana de descanso. Ella sabía muy bien que podía elegir el sitio que más le apeteciera. Unos días antes, ella había pasado por el escaparate de una agencia de viajes y le captó la atención uno de los anuncios que promocionaba Méjico. Mayte, sin dudarlo ni un instante le propuso a su chico hacer un viaje de una semana a Méjico, y Miguel sin tampoco dudarlo, aceptó encantado.
Pero... como no podía ser de otra manera, la desaceleración que está sufriendo la economía española también empezó a afectar al negocio de Miguel. Tres empresas clientes dejaron de contratar con sus servicios a principios de marzo. Así que tuvo que tomar medidas drásticas para paliar el apuro que estaba sufriendo su negocio. Entre otras medidas, no pudo irse de vacaciones en la segunda semana de marzo, tal y como le había prometido a Mayte. Cuando ella se enteró de la nueva situación, lejos de enfadarse la comprendió perfectamente, e incluso le propuso a Miguel irse con él durante su semana de descanso para ayudarle.
De cualquier manera, Miguel no permitiría jamás que su chica no pudiera disfrutar de Méjico, así que aprovechó que el viernes ella había ido a casa de su madre para prepararle una sorpresa.
Durante toda la semana, en los ratos libres, Miguel se había metido en Internet para buscar información sobre Méjico: sobre su gastronomía, su cultura, sus costumbres... Y con toda la información que obtuvo compró pequeños souvenires para ambientar la casa. De manera que, cuando Mayte llegó el viernes por la noche a casa, Miguel había preparado una exquisita cena temática y romántica para dos, ambientada en las costumbres ancestrales de Méjico. Imagínate cuando ella llegó al salón comedor, que parecía un típico restaurante Mexicano. Por supuesto, él la recibió con música mexicana, con un sombrero mexicano y con dos margaritas en las manos... Lo pasaron de miedo aquella noche y aquella madrugada.
Desde entonces, un fin de semana de cada mes, uno se encarga de darle vueltas a la bola del mundo y elegir un lugar al azar, y el otro se ocupa de la cena temática y romántica ambientada en la cultura y las costumbres de ese mismo lugar.
En pocos meses darán la vuelta al mundo por muy poco dinero, y encima, dormirán en la cama más cómoda de todas... la propia, ¿que no?
Hasta mañana. Te esperaré aquí con otra sugerencia romántica. No me faltes.
Por cierto, muchas gracias a todas y a todos los que estáis dejando vuestros comentarios y estáis mandando vuestros correos electrónicos. A veces, no puedo contestar tan rápido como me gustaría. Pero por favor, os ruego que los firméis en vez de dejarlos como anónimos. Porque me gusta pensar en un nombre concreto mientras os leo agradecido.
Muchas gracias.
¿Sabes qué les pasó a los dos hace sólo unos meses? Hace poco, en febrero, a Miguel le iba muy bien en los negocios, ganaba mucho dinero. Por eso, un día se presentó en casa con una bola del mundo, y después de la cena cogió el globo terráqueo y le pidió a Mayte que eligiera el lugar al que le apetecía ir de vacaciones en marzo, que es cuando a ella le suelen dar una semana de descanso. Ella sabía muy bien que podía elegir el sitio que más le apeteciera. Unos días antes, ella había pasado por el escaparate de una agencia de viajes y le captó la atención uno de los anuncios que promocionaba Méjico. Mayte, sin dudarlo ni un instante le propuso a su chico hacer un viaje de una semana a Méjico, y Miguel sin tampoco dudarlo, aceptó encantado.
Pero... como no podía ser de otra manera, la desaceleración que está sufriendo la economía española también empezó a afectar al negocio de Miguel. Tres empresas clientes dejaron de contratar con sus servicios a principios de marzo. Así que tuvo que tomar medidas drásticas para paliar el apuro que estaba sufriendo su negocio. Entre otras medidas, no pudo irse de vacaciones en la segunda semana de marzo, tal y como le había prometido a Mayte. Cuando ella se enteró de la nueva situación, lejos de enfadarse la comprendió perfectamente, e incluso le propuso a Miguel irse con él durante su semana de descanso para ayudarle.
De cualquier manera, Miguel no permitiría jamás que su chica no pudiera disfrutar de Méjico, así que aprovechó que el viernes ella había ido a casa de su madre para prepararle una sorpresa.
Durante toda la semana, en los ratos libres, Miguel se había metido en Internet para buscar información sobre Méjico: sobre su gastronomía, su cultura, sus costumbres... Y con toda la información que obtuvo compró pequeños souvenires para ambientar la casa. De manera que, cuando Mayte llegó el viernes por la noche a casa, Miguel había preparado una exquisita cena temática y romántica para dos, ambientada en las costumbres ancestrales de Méjico. Imagínate cuando ella llegó al salón comedor, que parecía un típico restaurante Mexicano. Por supuesto, él la recibió con música mexicana, con un sombrero mexicano y con dos margaritas en las manos... Lo pasaron de miedo aquella noche y aquella madrugada.
Desde entonces, un fin de semana de cada mes, uno se encarga de darle vueltas a la bola del mundo y elegir un lugar al azar, y el otro se ocupa de la cena temática y romántica ambientada en la cultura y las costumbres de ese mismo lugar.
En pocos meses darán la vuelta al mundo por muy poco dinero, y encima, dormirán en la cama más cómoda de todas... la propia, ¿que no?
Hasta mañana. Te esperaré aquí con otra sugerencia romántica. No me faltes.
Por cierto, muchas gracias a todas y a todos los que estáis dejando vuestros comentarios y estáis mandando vuestros correos electrónicos. A veces, no puedo contestar tan rápido como me gustaría. Pero por favor, os ruego que los firméis en vez de dejarlos como anónimos. Porque me gusta pensar en un nombre concreto mientras os leo agradecido.
Muchas gracias.