Hola Davinia. Gracias por el correo electrónico que me mandaste esta mañana. Y con tu permiso, te contestaré públicamente a tu consulta. Y como yo no soy nadie para decirte qué debes hacer, permíteme que sí te cuente una historia que en el año 2004 leí en alguna parte, de autora (o autor) anónima (o anónimo). Lógicamente, después de tanto tiempo sólo recuerdo la idea que transmitía. Espero contarla lo más fielmente posible. Y estoy seguro de que te servirá...
Hace un mes, tal día como hoy, no era un día especial sino un día cualquiera, y él decidió ir a recogerla al trabajo, con un ramo de flores. La noche anterior discutieron y él le dijo muchas cosas desagradables que la ofendieron sobremanera. Pero ese día, por la tarde, cuando la recogió en su flamante coche con ese precioso ramo de flores, ella creyó que él estaba arrepentido, y lo que la noche anterior le dijo no le salió del corazón, porque esta tarde le está regalando flores.
Un día de hace tres semanas, que era un día cualquiera, él decidió mandarle al trabajo un bonito ramo de flores. El día anterior, por la noche, él la zarandeó y la empujó contra la pared, y cuando ella estaba inmóvil, él la cogió por el cuello y la apretó fuertemente durante un buen rato. Ella no dejaba de llorar, temblando aterrorizada. Afortunadamente, no pasó de ahí. Y al día siguiente por la mañana ella se despertó toda magullada y dolorida por todas partes. Pero ella creía que él estaba arrepentido porque al medio día él le envió al trabajo un hermoso ramo de flores.
Hace dos semanas, siendo un día cualquiera, como cualquier otro día de la semana, él llegó a casa para almorzar, y le trajo un ramo de flores. La noche anterior discutieron, y él le pegó un puñetazo en su ojo izquierdo y la amenazó de muerte. Al día siguiente por la mañana ella lo pasó muy mal mientras se maquillaba, porque la cara la tenía hinchada y dolorida. Ni siquiera el abundante maquillaje pudo ocultar el corte que tenía en su ceja y el derrame de su ojo. Al final, ella decidió no ir a trabajar, para que nadie se diera cuenta de nada. Pero ella creía que él estaba arrepentido porque cuando él llegó al medió día para comer le trajo un gran ramo de flores.
La semana pasada, un día cualquiera, nada especial, por la noche él le volvió a pegar. Pero esta vez fue de forma más agresiva aún. La pobre piensa que no puede dejarlo, porque teme que no pueda sacar adelante a sus tres hijos. Ella le tiene pánico, pero supone que depende de él. Por eso, no quiere dejarlo. Además, ella cree que él está arrepentido, porque otra vez le ha regalado flores...
Hoy no es un día cualquiera. Hoy es un día muy especial. Hoy es el día de su funeral. Anoche, ese hijo de perra por fin se salió con la suya... Ha logrado matarla. La golpeó sin cesar. Si ella hubiera tenido la fuerza para dejarle y el valor para denunciarlo hoy no hubiera recibido tantas flores...
¡Basta ya de violencia machista!
Hasta mañana. Gracias.
Hace un mes, tal día como hoy, no era un día especial sino un día cualquiera, y él decidió ir a recogerla al trabajo, con un ramo de flores. La noche anterior discutieron y él le dijo muchas cosas desagradables que la ofendieron sobremanera. Pero ese día, por la tarde, cuando la recogió en su flamante coche con ese precioso ramo de flores, ella creyó que él estaba arrepentido, y lo que la noche anterior le dijo no le salió del corazón, porque esta tarde le está regalando flores.
Un día de hace tres semanas, que era un día cualquiera, él decidió mandarle al trabajo un bonito ramo de flores. El día anterior, por la noche, él la zarandeó y la empujó contra la pared, y cuando ella estaba inmóvil, él la cogió por el cuello y la apretó fuertemente durante un buen rato. Ella no dejaba de llorar, temblando aterrorizada. Afortunadamente, no pasó de ahí. Y al día siguiente por la mañana ella se despertó toda magullada y dolorida por todas partes. Pero ella creía que él estaba arrepentido porque al medio día él le envió al trabajo un hermoso ramo de flores.
Hace dos semanas, siendo un día cualquiera, como cualquier otro día de la semana, él llegó a casa para almorzar, y le trajo un ramo de flores. La noche anterior discutieron, y él le pegó un puñetazo en su ojo izquierdo y la amenazó de muerte. Al día siguiente por la mañana ella lo pasó muy mal mientras se maquillaba, porque la cara la tenía hinchada y dolorida. Ni siquiera el abundante maquillaje pudo ocultar el corte que tenía en su ceja y el derrame de su ojo. Al final, ella decidió no ir a trabajar, para que nadie se diera cuenta de nada. Pero ella creía que él estaba arrepentido porque cuando él llegó al medió día para comer le trajo un gran ramo de flores.
La semana pasada, un día cualquiera, nada especial, por la noche él le volvió a pegar. Pero esta vez fue de forma más agresiva aún. La pobre piensa que no puede dejarlo, porque teme que no pueda sacar adelante a sus tres hijos. Ella le tiene pánico, pero supone que depende de él. Por eso, no quiere dejarlo. Además, ella cree que él está arrepentido, porque otra vez le ha regalado flores...
Hoy no es un día cualquiera. Hoy es un día muy especial. Hoy es el día de su funeral. Anoche, ese hijo de perra por fin se salió con la suya... Ha logrado matarla. La golpeó sin cesar. Si ella hubiera tenido la fuerza para dejarle y el valor para denunciarlo hoy no hubiera recibido tantas flores...
¡Basta ya de violencia machista!
Hasta mañana. Gracias.