Se llama Roberto; le conocen por Rober; trabaja conmigo y es un buen vendedor de publicidad. Esta mañana le acompañé a visitar a un cliente potencial. Daba gusto escucharle. Seguía todas las fases de la venta profesional y eficaz. Primero fue cortes, educado y competente durante la salutación de rigor. Luego usó una técnica muy efectiva para captar la atención del cliente. Luego usó perfectamente la técnica de preguntas para averiguar sus necesidades y motivaciones de compra. A continuación, argumentó todas las ventajas que para este cliente potencial tiene anunciarse en nuestra revista. Después rebatió todas las pegas y objeciones que le puso. Y por ultimo, usó una técnica de cierre con alternativa que remató la venta. Fue espectacular. Puso en marcha de forma exquisita todo lo que había aprendido sobre cómo vender publicidad. Presenciar aquello fue genial.
Asimismo, durante la reunión de ventas que duró aproximadamente unos 45 minutos, Rober pronunció la palabra mágica “gracias” en seis ocasiones, y dijo “por favor” ocho veces.
Esta tarde, he podido estar con Rober y su novia. Me han enseñado la reforma del piso en el que viven. Mi visita duró más o menos una hora. Y cuál fue mi sorpresa cuando comprobé que durante mi estancia en su bonita casa, Rober no le dijo a su encantadora chica ni una sola vez “gracias” ni “por favor”.
Moraleja... ¿Hace falta que te la cuente?
Uno de los diez mandamientos de las relaciones amorosas es: cuando le pidas algo a tu pareja hazlo usando la expresión milagrosa “por favor” y, sobre todo, agradéceselo como a la persona que más merece todo tu respeto. Para ello, nada mejor que empleando la palabra mágica “gracias”. Por favor y gracias deben utilizarse muy frecuentemente, aunque haya mucha confianza en la pareja. Mejor dicho: hay que usarla más cuanto más confianza exista.
POR FAVOR, hacedme caso al menos esta vez. GRACIAS.
Hasta mañana.
Asimismo, durante la reunión de ventas que duró aproximadamente unos 45 minutos, Rober pronunció la palabra mágica “gracias” en seis ocasiones, y dijo “por favor” ocho veces.
Esta tarde, he podido estar con Rober y su novia. Me han enseñado la reforma del piso en el que viven. Mi visita duró más o menos una hora. Y cuál fue mi sorpresa cuando comprobé que durante mi estancia en su bonita casa, Rober no le dijo a su encantadora chica ni una sola vez “gracias” ni “por favor”.
Moraleja... ¿Hace falta que te la cuente?
Uno de los diez mandamientos de las relaciones amorosas es: cuando le pidas algo a tu pareja hazlo usando la expresión milagrosa “por favor” y, sobre todo, agradéceselo como a la persona que más merece todo tu respeto. Para ello, nada mejor que empleando la palabra mágica “gracias”. Por favor y gracias deben utilizarse muy frecuentemente, aunque haya mucha confianza en la pareja. Mejor dicho: hay que usarla más cuanto más confianza exista.
POR FAVOR, hacedme caso al menos esta vez. GRACIAS.
Hasta mañana.