Cuando pensamos en darle una sorpresa romántica a la pareja, a veces, nos viene a la cabeza el típico viaje. No obstante, la situación económica actual hace que algunas y algunos nos tengamos que apretar un poco el cinturón y tengamos que privarnos de algunos privilegio, como por ejemplo, hacer un viaje romántico para dos. Sin embargo, ¿quién dijo que para hacer un viaje romántico haya que trasladarse a muchos kilómetros, invertir mucho tiempo y disponer de mucho dinero? Conocer la propia ciudad de residencia acompañado de la pareja y desde la óptica de un viajero es una experiencia romántica que vale la pena y está al alcance de cualquier bolsillo.
Se trata de hacer miniturismo romántico. Es muy común escuchar en alguna parejas comentarios tales como: “los domingos no sabemos qué hacer”, “no sabemos a dónde ir” o “no disponemos de suficiente dinero para viajar”. Además, nos sorprenderíamos al averiguar exactamente cuántas personas desconocemos (yo me incluyo) nuestra propia ciudad de residencia, y cuántos turistas llegan a pagar una verdadera fortuna por conocer lo que tenemos al alcance de nuestras propias manos.
Así que, a partir de ahora, debemos decir: “ya tenemos qué hacer para los próximos fines de semana”, “nos divertimos con una alternativa distinta”, y “viajamos, y encima ahorramos dinero”. Y, por si fuera poco, disfrutamos además de la pareja.
Coged algunos folletos turísticos de vuestra localidad y daos cuenta de la cantidad de cosas que todavía desconocéis. O cuántas, a pesar de conocerlas, ya han cambiado suficientemente y han recuperado su atractivo para ser visitadas y disfrutadas nuevamente. Pensad: museos, teatros, barrios históricos, plaza de abasto, paseos por el río, zoológico, tabernas añejas...
Y si queréis experimentar las sensaciones del verdadero viajero, coged vuestra cámara de fotos e inmortalizar los sitios más simbólicos y representativos de vuestra localidad. Y para rematar la faena, nada mejor que alojarse en una pensión céntrica, que os costará poco dinero y os permitirá, además, romper con lo convencional.
Gracias y hasta mañana.
Se trata de hacer miniturismo romántico. Es muy común escuchar en alguna parejas comentarios tales como: “los domingos no sabemos qué hacer”, “no sabemos a dónde ir” o “no disponemos de suficiente dinero para viajar”. Además, nos sorprenderíamos al averiguar exactamente cuántas personas desconocemos (yo me incluyo) nuestra propia ciudad de residencia, y cuántos turistas llegan a pagar una verdadera fortuna por conocer lo que tenemos al alcance de nuestras propias manos.
Así que, a partir de ahora, debemos decir: “ya tenemos qué hacer para los próximos fines de semana”, “nos divertimos con una alternativa distinta”, y “viajamos, y encima ahorramos dinero”. Y, por si fuera poco, disfrutamos además de la pareja.
Coged algunos folletos turísticos de vuestra localidad y daos cuenta de la cantidad de cosas que todavía desconocéis. O cuántas, a pesar de conocerlas, ya han cambiado suficientemente y han recuperado su atractivo para ser visitadas y disfrutadas nuevamente. Pensad: museos, teatros, barrios históricos, plaza de abasto, paseos por el río, zoológico, tabernas añejas...
Y si queréis experimentar las sensaciones del verdadero viajero, coged vuestra cámara de fotos e inmortalizar los sitios más simbólicos y representativos de vuestra localidad. Y para rematar la faena, nada mejor que alojarse en una pensión céntrica, que os costará poco dinero y os permitirá, además, romper con lo convencional.
Gracias y hasta mañana.