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sábado, 11 de octubre de 2008

Consejo romántico número 267. El mismo cuento pero al revés...

Hola otra vez. No he desaparecido una vez más. Lo que me ha ocurrido es que algunas circunstancias personales me han alejado un poco del blog. Pero como sabéis, en cuanto puedo vuelvo con todas vosotras y con todos vosotros.

Os agradezco que me hayáis dejado comentarios para el chico sevillano. Pero estoy de acuerdo con lo que él mismo dijo en uno de esos comentarios: algunas os habéis ensañado con el pobre. Yo conozco su historia con detalle porque él me la ha contado con detalle también y creo que mi resumen no ha reflejado fielmente lo que sucedió en realidad.

De cualquier manera, tampoco se trata de echar más leña al fuego, aunque el tiempo que empieza a hacer, lo está recomendando...

Algunas de las personas que han dejado su comentario, sugería que contara “algo bonito ya”. Y eso es lo que voy a hacer, contaré alguna historia más bonita que la anterior...

Arturo, trabaja en la delegación de Sevilla de una gran empresa que está presente en casi toda España. Él es el responsable del departamento comercial de dicha delegación, y hace sólo unas semanas uno de sus vendedores tuvo un problema en su nómina: dos de las comisiones que le correspondían cobrar no le fueron abonadas. Por eso, Arturo, se hizo cargo personalmente de solucionar ese error burocrático, y para ello llamó al departamento de recursos humanos de la central, que está ubicada en Palma de Mallorca.

A la llamada le contestó una de las secretarias, y ésta le pasó con la responsable del departamento, María. Ésta era la primera vez que María y Arturo hablaban por teléfono. La conversación duró varios minutos, y ambos se cayeron muy bien. A partir de aquella primera llamada, Arturo siempre encontraba algún motivo para telefonear a recursos humanos y para que le pasaran con María.

Al cabo de unos días, se intercambiaron los teléfonos personales, y se llamaban cada noche. Él se sentía cada vez más atraído por ella, pero tenía cierta desconfianza porque la chica le parecía demasiado especial, extremadamente encantadora y exageradamente bella como para no tener pareja, y encima, para “seguirle el juego” a él, que se sentía de la parte inferior del montón... Ambos se habían intercambiado fotos, por lo que tenían una ligera idea de cómo eran sus respectivos físicos.

Ambos habían pactado conocerse personalmente muy pronto, para comprobar si esa sintonía que existía entre los dos era Magia o simplemente una mera ilusión. No obstante, Arturo tenía sospechas de que María se pudiera estar viendo con otros chicos, a pesar de que ella le aseguraba que no era así. Sin embargo, María, que sabía que Arturo era un gran hombre, pero quizá se sentía inseguro ante su majestuosidad, decidió acelerar la primera cita, con el objeto de que en persona, mirándose ambos a los ojos, ella le pudiera demostrar que no tenía nada de lo que temer. Y así fue, sin más demora, María sugirió quedar el próximo fin de semana en Madrid, a mitad de camino entre Sevilla y Palma. No obstante, Arturo que era un verdadero caballero no permitió que ella tuviera que hacer ningún esfuerzo, así que propuso que la cita fuese en Palma de Mallorca.

Hasta el momento de poner pié en la preciosa isla, Arturo tuvo que soportar las cosquillas más brutales que jamás había sentido antes en su estómago .

Ella le esperaba en el aeropuerto. Lógicamente, Arturo se quedó prendado cuando la vio. Y a ella también le gustó mucho en persona, porque realmente Arturo también es atractivo, a pesar de que su dañada autoestima no le permite creérselo. El avión llegó a las 21,30h, así que se fueron a cenar al restaurante en el que el propio Arturo había reservado mesa desde Sevilla.

Estuvieron en el restaurante más de dos horas. Ambos se dieron cuenta de que la sintonía que existía entre ambos desde el principio era Mágia, no sólo una ilusión efímera. Y también como por arte de magia, a él se le quitaron todos los miedos sobre ella.

Y comieron muchas perdices...

Lo malo es que esta historia es inventada, ¿que no?

Hasta mañana, y muchas gracias.