- Veo, veo...
- ¿Y qué ves?
- Una cosita...
- ¿Con qué letrita?
- Con la “e”...
- ¿Escoba?
- No, no es una escoba.
- ¿Y entonces de qué se trata?
- Espejo, lo que estaba viendo era un espejo.
- Bueno, ¿y qué pasa con el espejo?
- Pues que hoy quiero que me des un consejo romántico que tenga que ver con un espejo.
- Vaya, cada vez me lo pones más difícil. Pero tranquilo, sólo necesito tres segundos para pensar, y ya han pasado dos. Ya lo tengo... Puedes comprar una cartulina de espejo. La venden en esas tiendas de manualidades. Y la cortas del tamaño de una postal o de una tarjeta de felicitación. Y con un rotulador o de cualquier otra manera que se te antoje, puedes poner una nota que diga algo así como: “Si miras atentamente, en esta tarjeta verás la imagen de la mujer más hermosa del mundo”.
- Gracias, Manu.
- Gracias a ti por ponerme en estos aprietos...
¿Una chorrada? Puede ser, pero además de una chorrada es un detalle ingenioso y simpático. Todo depende del espejo... perdón, todo depende del cristal con el que lo mires. Y las románticas y los románticos siempre miramos con el cristal adecuado...
Hasta mañana. Pero antes quiero agradecer a todas las chicas que me han escrito a mi correo personal. No es que a los chicos no se lo agradezca, sino que ellos son más perezosos y ninguno me ha escrito nada.
En fin... Gracias aunque no me hayas escrito. Gracias por estar ahora mismo aquí. Y mañana volveré con más consejos románticos. Por favor, no faltes.
- ¿Y qué ves?
- Una cosita...
- ¿Con qué letrita?
- Con la “e”...
- ¿Escoba?
- No, no es una escoba.
- ¿Y entonces de qué se trata?
- Espejo, lo que estaba viendo era un espejo.
- Bueno, ¿y qué pasa con el espejo?
- Pues que hoy quiero que me des un consejo romántico que tenga que ver con un espejo.
- Vaya, cada vez me lo pones más difícil. Pero tranquilo, sólo necesito tres segundos para pensar, y ya han pasado dos. Ya lo tengo... Puedes comprar una cartulina de espejo. La venden en esas tiendas de manualidades. Y la cortas del tamaño de una postal o de una tarjeta de felicitación. Y con un rotulador o de cualquier otra manera que se te antoje, puedes poner una nota que diga algo así como: “Si miras atentamente, en esta tarjeta verás la imagen de la mujer más hermosa del mundo”.
- Gracias, Manu.
- Gracias a ti por ponerme en estos aprietos...
¿Una chorrada? Puede ser, pero además de una chorrada es un detalle ingenioso y simpático. Todo depende del espejo... perdón, todo depende del cristal con el que lo mires. Y las románticas y los románticos siempre miramos con el cristal adecuado...
Hasta mañana. Pero antes quiero agradecer a todas las chicas que me han escrito a mi correo personal. No es que a los chicos no se lo agradezca, sino que ellos son más perezosos y ninguno me ha escrito nada.
En fin... Gracias aunque no me hayas escrito. Gracias por estar ahora mismo aquí. Y mañana volveré con más consejos románticos. Por favor, no faltes.