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lunes, 11 de febrero de 2008

Consejo romántico número 41. Veo, veo...

- Veo, veo...

- ¿Y qué ves?

- Una cosita...

- ¿Con qué letrita?

- Con la “e”...

- ¿Escoba?

- No, no es una escoba.

- ¿Y entonces de qué se trata?

- Espejo, lo que estaba viendo era un espejo.

- Bueno, ¿y qué pasa con el espejo?

- Pues que hoy quiero que me des un consejo romántico que tenga que ver con un espejo.

- Vaya, cada vez me lo pones más difícil. Pero tranquilo, sólo necesito tres segundos para pensar, y ya han pasado dos. Ya lo tengo... Puedes comprar una cartulina de espejo. La venden en esas tiendas de manualidades. Y la cortas del tamaño de una postal o de una tarjeta de felicitación. Y con un rotulador o de cualquier otra manera que se te antoje, puedes poner una nota que diga algo así como: “Si miras atentamente, en esta tarjeta verás la imagen de la mujer más hermosa del mundo”.

- Gracias, Manu.

- Gracias a ti por ponerme en estos aprietos...

¿Una chorrada? Puede ser, pero además de una chorrada es un detalle ingenioso y simpático. Todo depende del espejo... perdón, todo depende del cristal con el que lo mires. Y las románticas y los románticos siempre miramos con el cristal adecuado...

Hasta mañana. Pero antes quiero agradecer a todas las chicas que me han escrito a mi correo personal. No es que a los chicos no se lo agradezca, sino que ellos son más perezosos y ninguno me ha escrito nada.

En fin... Gracias aunque no me hayas escrito. Gracias por estar ahora mismo aquí. Y mañana volveré con más consejos románticos. Por favor, no faltes.