Los halagos... ¿A quién no le gusta los halagos?
En cada conversación con tu pareja debes halagarla, si es que no lo haces. Tómate unos segundos en cada conversación para halagar sus ojos, su cabello, sus labios, el color de su piel, sus senos... Ríndele culto a los senos de tu chica. Sean como sean son preciosos. Los pechos de una mujer siempre son divinos, ¿que no?
Halágala o halágalo en medio del diálogo, como si la interrumpieras o lo interrumpieras, y luego, retoma la conversación con preguntas simpáticas del tipo: “¿qué me decías...?”
Y ten cuidado a la hora de halagar a la persona que amas. Alguna que otra vez he podido presenciar a algún hombre decirle a su mujer, que está estrenando un vestido nuevo, alguna frase del tipo: “Qué vestido más bonito llevas”. Ella, lógicamente, le sonríe y no le vuelve a dirigir la palabra durante toda la noche.
¿Qué ha pasado, si aparentemente el hombre del ejemplo se ha dado cuenta de que ella lleva algo nuevo, lo cual es poco usual...? Pues... que ella no se ha sentido especial, él sólo se ha fijado en el vestido, no en ella. Lo correcto hubiera sido que le hubiera dicho: “Qué bien te sienta ese vestido nuevo, cariño”. Así, además de haberse percatado de la nueva prenda, él se ha centrado en su mujer y consigue que se sienta especial porque el vestido le sienta bien, es ideal para ella. Es como si, independientemente de cómo sea el vestido, la chica lo hace especialmente bonito. La clave está en centrarse en la persona, no en lo demás: maquillaje, ropa, perfume, coche...
Hasta mañana, y gracias por seguir ahí.
Por cierto, ¿te he pedido alguna vez que me dejes algún comentario...?
En cada conversación con tu pareja debes halagarla, si es que no lo haces. Tómate unos segundos en cada conversación para halagar sus ojos, su cabello, sus labios, el color de su piel, sus senos... Ríndele culto a los senos de tu chica. Sean como sean son preciosos. Los pechos de una mujer siempre son divinos, ¿que no?
Halágala o halágalo en medio del diálogo, como si la interrumpieras o lo interrumpieras, y luego, retoma la conversación con preguntas simpáticas del tipo: “¿qué me decías...?”
Y ten cuidado a la hora de halagar a la persona que amas. Alguna que otra vez he podido presenciar a algún hombre decirle a su mujer, que está estrenando un vestido nuevo, alguna frase del tipo: “Qué vestido más bonito llevas”. Ella, lógicamente, le sonríe y no le vuelve a dirigir la palabra durante toda la noche.
¿Qué ha pasado, si aparentemente el hombre del ejemplo se ha dado cuenta de que ella lleva algo nuevo, lo cual es poco usual...? Pues... que ella no se ha sentido especial, él sólo se ha fijado en el vestido, no en ella. Lo correcto hubiera sido que le hubiera dicho: “Qué bien te sienta ese vestido nuevo, cariño”. Así, además de haberse percatado de la nueva prenda, él se ha centrado en su mujer y consigue que se sienta especial porque el vestido le sienta bien, es ideal para ella. Es como si, independientemente de cómo sea el vestido, la chica lo hace especialmente bonito. La clave está en centrarse en la persona, no en lo demás: maquillaje, ropa, perfume, coche...
Hasta mañana, y gracias por seguir ahí.
Por cierto, ¿te he pedido alguna vez que me dejes algún comentario...?